Probablemente lo que más nos frene en la vida son los miedos.

Nos paralizan, nos quitan energía, nos hacen sentirnos incapaces de conseguir aquello que queremos, de salir de la zona de confort, de creernos valiosos y no nos dejan vivir desde el amor.

Napoleón Hill en su libro Piense y hágase rico, nos invita a curarnos de todos esos temores y nos da una lista de los seis miedos básicos.

  • Temor a la pobreza

Todo estado de riqueza es creado por la mente. Elijas la escasez o la abundancia desde tu mente, eso es lo que se manifestará en tu vida. El temor a la pobreza es el más destructivo de todos los seis temores básicos. Es el que creemos más difícil de manejar.  Si deseas abundancia y prosperidad toma ese camino en tu mente y en las acciones de tu vida. Rechaza cualquier pensamiento, actitud o hábito que no te lleve a ese camino.

Síntomas del temor a la pobreza: Indiferencia (no ambición), indecisión, duda, preocupación, precaución excesiva, procrastinación.

  • Temor a la crítica

La crítica es algo que nos persigue desde que somos niños. Nuestro entorno, critica algo que no le gusta de nosotros, rasgo físico, actitud, hábito, etc. Para querer encajar en los grupos que nos rodean y la sociedad, intentamos pasar desapercibidos para no recibir la crítica de los otros y sentirnos atacados por ellos.

Es un temor casi tan universal como el de la pobreza. Sus efectos son igual de fatales para alcanzar el éxito y el crecimiento personal. Destruye la iniciativa y desanima el uso de la imaginación.

Síntomas del temor a la crítica: Timidez, falta de serenidad, poca personalidad, complejo de inferioridad, extravagancia, falta de iniciativa, falta de ambición.

  • Temor a la enfermedad

Este temor tiene sus orígenes en la herencia, tanto física como social. Relacionado con el temor  a la vejez y a la muerte.

Hay pruebas abrumadoras de que la enfermedad suele comenzar en forma de un impulso de pensamiento negativo.

Síntomas del temor a la enfermedad: autosugestión (hábito del uso negativo de la autosugestión), hipocondría, ejercicio (el temor interfiere a menudo con el ejercicio físico adecuado), susceptibilidad, autoconsentimiento (hábito de buscar una mínima señal de enfermedad imaginaria), falta de moderación (hábito de usar alcohol o narcóticos para dolores, en vez de buscar la causa).

El temor a la enfermedad suele estar relacionado con el temor a la pobreza.

¡La mente humana es muy poderosa! Construye o destruye.- Napoleón Hill

  • Temor a la pérdida del amor de alguien

Los celos y otras formas similares de neurosis surgen de este temor. Es el más doloroso de los seis temores básicos.

Síntomas del temor a la pérdida del amor: celos, descubrir imperfecciones y juego (el hábito de jugar, robar, engañar y aceptar cualquier otra oportunidad de riesgo con el propósito de conseguir dinero para la persona amada, creencia de que el amor se puede comprar)

  • Temor a la vejez

Surge de dos fuentes. Del pensamiento de que la vejez puede traer la pobreza. Y del aprendizaje de creencias que nos han grabado para esclavizarnos.

Síntomas del temor a la vejez: Tendencia a reducir la actividad y a desarrollar un complejo de inferioridad en la edad de la madurez mental; el hábito de hablar de uno mismo como pidiendo disculpas por «ser viejo»; el hábito de matar la iniciativa, la imaginación y la confianza en sí mismo.

  • Temor a la muerte

Para algunos, éste es el más cruel de todos los temores básicos. El pensamiento del castigo eterno destruye el interés por la vida y hace imposible la felicidad.

Síntomas del temor a la muerte: Pensar en la muerte, antes que en obtener lo máximo en la vida; apatía; enfermedad; pobreza; falta de ocupación apropiada; desilusión amorosa, etc.

Todos los seres humanos sufrimos, en al menos una ocasión, cada uno de ellos, por separado o de forma grupal.

Quizás no te hayas parado a analizar ese tipo de sentimiento cuando lo tienes. Es importante que sepas que estos miedos son solo estados de la mente.

Cada uno de nosotros tiene el poder de controlar su propia mente, por tanto puedes elegir aquello que quieres que aparezca en ella, eso sí, con entrenamiento.

¡La mente humana es muy poderosa! Construye o destruye. – Napoleón Hill
El miedo paraliza el razonamiento, destruye la facultad de la creatividad, desanima, elimina la confianza en uno mismo, te lleva a un estado de incertidumbre e inseguridad, y bloquea el autocontrol.

Destruye la posibilidad de pensar de forma clara, distrae la concentración, hace que pierdas el encanto de tu personalidad, ensombrece la memoria e invita al fracaso en cualquiera de sus formas.

Acaba con el amor y desinfla las emociones positivas, invita al desastre en infinitas formas, desgasta la amistad, conduce al insomnio, la miseria y te arrastra a la infelicidad.

Todo ello sabiendo que vivimos en un mundo de infinitas posibilidades, en el que eres tú el que tienes que marcarte objetivos con un plan de acción y así definir tu propio concepto de felicidad.

A veces cuando le preguntas a la gente a qué tiene miedo, te contesta con un «No tengo miedo a nada».

Pilar Jericó en una entrevista sobre este tema, habló de ese tipo de personas  y comentó: ¡Vaya, tienen miedo hasta de decir que tienen miedo!. 

Es poco probable que sea una respuesta verdadera. Pocas personas se dan cuenta de sus temores sin encontrase en una situación que les haga enfrentarse a ella o imaginársela.

La emoción del temor se encuentra tan profundamente enraizada que uno puede pasar la vida llevándola sin reconocer su presencia.

Solo un análisis de ti mismo y de lo que sientes, te llevará a descubrir cuáles son y con dedicación y paciencia, entenderlos, aceptarlos y enfrentarlos.

 

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