¿Te has preguntado alguna vez de dónde vienen las adicciones?

Cuando hablamos de adicciones lo que quizás te venga a la mente sean; drogas, alcohol, fumar, sexo, comida, etc. Hay  muchas más que están disfrazadas y que se pasean con sutileza en nuestra rutina diaria.

Comer cada día algo de comida tóxica, juzgar a los demás, criticar sin reparo, hablar sin escuchar al otro, estar mirando cada 2 minutos las redes sociales o el whatsapp, trabajar sin tomarte tiempo para ti, etc.

Todo esto es una forma de evitar mirar adentro.

Son formas de llenar el tiempo y la cabeza para poder evitar el sentimiento.- Krishnananda

Son comportamientos basados en evitar los sentimientos más profundos de miedo y dolor.

Me doy cuenta de que la adicción es una elección que yo hago, consciente o inconscientemente, para no darme cuenta, para no estar presente en ese preciso momento. – Krishnananda

Nos sentimos atraídos hacia la adicción para así no enfrentarnos a nuestra vulnerabilidad. Es más fácil estar ocupados «haciendo» que sentir el vacío al que todos debemos enfrentarnos. 

Las adicciones se convierten en capas protectoras para no llegar al interior de nosotros mismos, donde se encuentran nuestras heridas, miedos, dolor, pero donde también descubriremos nuestro Ser, lleno de fortalezas.

Actúa como una barrera energética para evitar que los miedos y el dolor salgan a la superficie de nuestro inconsciente.

Mientras nos despistemos con nuestras adicciones, no nos enfrentaremos al miedo que tenemos a llegar a nuestras heridas y el vacío interior.

Es el miedo a dejar de controlar.

Hemos creado una especie de cortina de humo entre nuestra mente consciente y el inconsciente, evitando así esos sentimientos profundos de privación, vacío o desvalorización.

Aunque intentemos evitarlo, de alguna forma el Universo nos hace eliminar esa capa protectora y entrar en ese lugar que tanto miedo nos da. Si ignoramos las señales para ocuparnos de este asunto, el Universo volverá con estas nuevas lecciones de una forma más clara (y quizás más dura).

Las adicciones lo que hacen es despistarnos y hacer que dejemos de lado esa tarea que nos hará enfrentarnos a nosotr@s mismos, pero también sanarnos.

A veces es difícil detectarlas. Pasan de forma sutil por nuestra vida.

Son todas esas pequeñas formas en que disipamos nuestra energía y nos impedimos el contacto con nuestros sentimientos interiores más profundos.

Todos los comportamientos controladores son adicciones sutiles.

Nuestras adicciones están hechas a medida de nuestro temperamento:

  • Las que se ingieren: comida, sustancias químicas, alcohol. Todas ellas intentan aliviar el dolor y la ansiedad que se crea cuando los sentimientos o la energía comienzan a penetrar en la capa de los sentimientos y empieza a molestarnos.
  • Estructurar el tiempo de forma excesiva. Tenemos todo tan bien diseñado que no tenemos tiempo para sentir. Así los sentimientos se mantienen enterrados, hasta que sean tan grandes que comiencen a hacer mucho ruido.
  • El poder y el control, que nos mantiene alejados de nuestra vulnerabilidad.
  • Adicción a nuestra imagen socialmente gratificante.
  • La velocidad. Tener siempre cosas que hacer e ir de un lado para otro. Mantenernos ocupad@s.
  • El éxito y conseguir cosas. La mente occidental está enfocada en conseguir logros, llegar a alguna parte, tener muchas cosas.
Así estamos enfocados en el «hacer» y no en el «Ser».

Da igual la forma de adicción que usemos. Todas evitan que nos sintamos vulnerables. Huimos del momento de diferentes formas y evitamos sentir.

¿Cómo curamos nuestras adicciones?

Pregúntate; ¿qué hay detrás de esta adicción?

 

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