Aprender a aceptar….No es resignarse.

Supongo que más de una vez se habrá encontrado con alguna situación en la que no les queda de otra más que aprender.

Aprender a aceptar o aprender a buscar soluciones para cambiar esa situación.

Hubo un momento en el que me preguntaba cuándo era el momento de aceptar y cuándo el de seguir insistiendo. En el fondo, uno lo sabe. Creo que existe un punto en la vida en el que no puedes cambiar lo que está pasando, y solo te queda una opción, aceptar.

Aceptar no significa resignarse.

Son dos actitudes diferentes. Resignarse es un estado de aceptación negativo. Terminas tan cansado de esa situación que terminas aceptándola y te conformas con lo que es.

Sientes y piensas que puede ser diferente. Que quieres que cambie. Pero sabes que ya no puedes hacer nada. Te sientes abatido para seguir luchando y te dejas llevar por esa resignación, que al final se convierte en indiferencia. No te sientes bien con ese estado.

Aceptar, implica un estado de tranquilidad y paz interior por haber hecho todo lo que has podido.

Tienes una sensación de “hasta aquí”, pero desde la responsabilidad de que no está en tu mano cambiar eso que está pasando. Así que lo mejor es aceptar que es así, sin etiquetar si es bueno o malo.

Solo que es, lo que es. Decides aceptarlo y enfocarte en otra cosa, algo que te motive para continuar por otro camino diferente, con una actitud positiva.

“La verdadera aceptación está limpia de dolor, es silenciosa e indolora, y en realidad es transformadora, liberadora, alquímica…”-  Raimon Samsó

No quiere decir que sea fácil aceptar.

Creo que le duele tanto a nuestro ego que dejemos de intentar algo, que nos produce frustración y una sensación de falso poder. Por eso nos cuesta muchísimo aceptar que no podemos hacer nada más.

Pero desde el momento en que decides aceptar, sientes una paz interior, que elimina toda tensión y frustración de tu cuerpo y de tu alma.

Detecta correctamente cuáles son esos momentos en los que tienes que parar.

Lo sabes porque es algo que no te hace sentir bien. Haces que te sientas agotado y frustrado. Es aquello que interiormente no te hace sentir bien. Que no va en sintonía contigo. Te crea una sensación de lucha y resistencia constante.

Cámbialo, si puedes hacerlo o acéptalo si no puedes cambiarlo.

Eckhart Tolle en el poder del ahora lo repite una y otra vez: “A lo que te resistes, persiste”. 

No te resistas. Libérate aceptando lo que es.

“Aceptar la realidad no es difícil, lo difícil de verdad es luchar contra lo que no se puede cambiar.” – Raimon Samsó. 

Rindete al momento para poder liberarte de cargas.

Así irás más ligero, y conseguirás poner foco en lo que realmente es importante, tener bienestar interior y conseguir soluciones creativas para cambiar aquello que de verdad sí puedes cambiar, a ti mismo.