8 pasos para aprender a perdonar

A veces nos resulta difícil estar satisfechos con nuestra vida.

De repente tenemos relaciones que se complican, no nos sentimos cómodos en nuestra casa, vemos cosas en los demás que no nos gustan, nos encontramos en situaciones detestables, etc.

Que seamos conscientes de todo esto, tiene una explicación.

Quizás hayas oído hablar ya de La Ley del Espejo.

“La vida es un espejo que refleja nuestro corazón.” Es decir, que ocurren acontecimientos que sintonizan exactamente con nuestro interior. O también se puede decir que la causa que se halla en nuestro interior se hace realidad como efecto.

Si nos paramos a observar qué sucede en nuestra vida, probablemente conozcamos que está pasando en nuestro interior.

Funciona igual que un espejo, cuando te miras, ves si hay algo en tu imagen que no te gusta y lo cambias. Sea con un poco de maquillaje, con un cambio de peinado u otro vestuario.

Para resolver la raíz de los problemas de la vida hace falta eliminar la causa que existe en nuestro interior. Si esperamos que cambien los demás, no habrá ningún avance.  El objetivo es cambiar desde el interior, actuando en el mundo físico con esos nuevos cambios.

Algo que funciona muy bien para hacer cambios en nuestro interior es el perdonar.

Se que hay situaciones en las que creemos imposible hacerlo. No digo que sea fácil, pero te aseguro que el perdón mejora tu vida. El resentimiento es algo que no sirve para nada. Es un sentimiento negativo, que te carga con energía tóxica y que no te deja vivir en libertad.

Siempre tienes dos opciones “perdonar” o “no perdonar”.

Y ninguna de las dos perjudica a la otra persona. Solo te carga o te libera a ti.

Date tiempo para hacerlo. No te sientas culpable por no poder perdonar. Trabaja en ello, y poco a poco conseguirás perdonarte a ti, y perdonar a los demás.

En el libro de La Ley del Espejo nos dan 8 pasos para aprender a perdonar y así liberarnos:

         1.Haz una lista con aquellas personas a las que “no puedo perdonar”.

Escribe en una hoja el nombre de aquellas personas sobre las que piensas: “Me sentiría mejor si pudiera perdonarla”. Analiza la relación con tus padres y pregúntate si tienes algún reproche hacia ellos o te sientes de verdad agradecid@.

Si tienes pareja, pregúntatelo también respecto a tu pareja.

Haz la lista incluso si esas personas han fallecido.

        2. Expresa tus sentimientos.

Escoge una persona y escribe tus sentimientos hacia esa persona. Escribe los sentimientos que tenías en ese momento, más que a las situaciones concretas.

       3. Busca los motivos de aquellos actos.

Escribe aquello que hizo esa persona y los motivos que crees que lo llevaron a actuar de esa manera.

Intenta comprender qué le llevó a actuar así, su inseguridad, inmadurez, etc. No lo juzgues, solo analiza.

       4. Escribe aquello que puedes agradecerle.

Intenta recordar todo lo que le puedes agradecer a esa persona.

       5. Utiliza la fuerza de las palabras.

Repite: “Para mi propia felicidad, calma y libertad perdono a…” Hazlo durante diez minutos.

      6. Escribe aquello por lo que quieres disculparte.

      7. Escribe aquello que hayas aprendido.

Escribe lo que has aprendido gracias a la relación con esa persona.

      8. Declara “Te perdono”

Di: “perdono a…”. Repítelo cada día, cuando lo necesites.

Puedes hacerlo. ¡Libérate!

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