10 Consejos de Coaching Nutricional. ¿Sabes lo que comes?

Nos planteamos objetivos en diferentes momentos del año.  Probablemente sea, al comienzo de este, en nuestro cumpleaños o cuando comienza el nuevo curso escolar, septiembre.

A mi me pasa que siempre lo utilizo para plantearme objetivos antes de que acabe el año, digamos que es el último empujón grande de motivación para conseguir aquello que todavía no he logrado en los ocho meses anteriores. Lo se, a veces soy muy optimista.

Hay un objetivo que creo que casi todos nos proponemos una y otra vez.  Es el tema de la alimentación y el ejercicio físico.

Nos hacemos un plan de acción, empezamos motivados, pero al final no cumplimos ni el de comer más sano ni el del deporte.

Excusas como el tiempo, el dinero, la familia, hacen que dejemos de lado, ese nuevo hábito que sabemos que nos hará sentir mejor.

¿Has oído hablar del Coaching Nutricional?

Es cierto (y te invito a comprobarlo) que la mejor manera de quitarte un mal hábito es sustituyéndolo por otro mejor.

En los procesos de coaching se trabajan todos los áreas de tu vida en los que quieras mejorar. Y aquellos que te hacen sentir mejor. La salud y la alimentación es una de ellas.

Ana Moreno en su libro Coaching Nutricional, nos da una serie de recomendaciones, desde el punto de vista nutricional, para mejorar nuestra alimentación y por lo tanto, nuestra salud. Son los siguientes:

1. Come lo que tu bisabuela pueda reconocer.

Alimentos que sean puros, no comida con miles de ingredientes y sustancias químicas.

2. Evita productos que contengan más de 5 ingredientes, que sean impronunciables o desconocidos.

3. Que la norma sea cocinar lo que comes.

Tu comida no tiene por qué provenir de botes, latas o paquetes.

4.- Compra mejor en el mercado que en supermercado.

Si puede ser, que sea en mercados ecológicos.

5. Basa la dieta en alimentos vegetales, especialmente en verduras de hoja.

6. Que tu dieta sea más tradicional y menos occidental.

Fuera la comida rápida, las grandes cantidades de comida, carne, salsas, etc.

7. Paga más y come menos.

Lo que significa que consumas productos de calidad.

8. Como mínimo, haz 2 comidas al día sentado a la mesa.

Tu zona de trabaja no es una mesa. Tampoco el sofá mientras ves la tele.

9. Come acompañado cuando puedas.

Y si comes solo, se consciente de cada bocado que das, haz pausas, no tengas prisa.

10. Mastica cada bocado como mínimo 25 veces.

Si sigues estos pasos, reducirá también tu nivel de ansiedad referente a la comida. Te sentirás con más energía y cuando comes sano, quieres seguir comiendo sano, porque te sientes bien.

Un ejercicio que te puede ayudar para motivarte y celebrar los objetivos conseguidos en el día a día con tu dieta, es la de escribir en una libreta todo aquello que comes. Así te darás cuenta de todas las veces que comes sin tener hambre, cuando quizás lo que necesitabas era simplemente beber un vaso de agua.

Pregúntate cuando tengas ganas de comer si tienes hambre o tienes sed. A veces con un vaso de agua queda solucionado ese tema.

Hay muchas recetas en internet. Cursos y libros interesantes que te hablan de cómo combinar los alimentos. En un futuro post, hablaré también de eso.

La ansiedad es consecuencia de la insatisfacción que sentimos con nuestra vida.

Algún aspecto de tu vida no está funcionando como te gustaría o hay algo de ti que no te gusta.

Toma un tiempo para ti. Ten una hoja delante y escribe por qué te sientes así. ¿Qué es lo que te hace tener ese impulso hacia la comida? Llegarás a una respuesta que te ayudará a entenderte y a controlar y detectar esos momentos de ansiedad. Es un primer gran paso.

 

 

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