Ecología emocional. ¿ Cuidas tus relaciones personales?

¿Qué entendemos como ecología emocional?

Tener buenas relaciones personales es algo que todos queremos en la vida. Nos gusta compartir tiempo y actividades con gente que nos aporte buena energía, aprendizaje, risas, etc. En resumen, buenos momentos.

¿Cómo podemos tener relaciones sanas? ¿Consideras que tus relaciones son ecológicas? ¿Son relaciones ganar-ganar?

Hablemos de la Ecología Emocional.

La ecología emocional es un expresión que se refiere a aspectos fundamentales para una vida saludable y en armonía con uno mismo y con el entorno entendido en sentido amplio.

Existen siete principios básicos en la ecología emocional con los que conseguiremos tener una mejor relación con nosotros y con los demás. Nos ayudarán a mejorar la comunicación, ser más empáticos, coherentes con lo que queremos, respetuosos con nosotros mismos y con el otro, así como independientes.

Los 7 principios de la ecología emocional en las relaciones.

1. Principio de la autonomía personal.

    Ayúdate a ti mismo y todos te ayudarán.

Si queremos tener relaciones sanas es importante que le demos prioridad a nuestro bienestar. La relación que tengamos con los demás será de mayor calidad si tenemos una relación buena con nosotros mismos.

2. Principio de la prevención de dependencias.

  No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos.

A veces adoptamos el papel de salvador en algunas de nuestras relaciones y queremos ayudar casi sin preguntar al otro. Nos sentimos con esa responsabilidad que no nos corresponde. No nos damos cuenta de que lo que estamos haciendo es quitarle poder al otro y estamos evitando su desarrollo. Incluso a veces podemos crear relaciones de dependencia, en la que uno es el que tiene el control y el que actúa, mientras el otro cede todo su poder.

3. Principio del bumerán o de la correspondencia.

  Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti mismo.

Este principio lo que dice es que todo lo que haces a los demás te lo haces a ti mismo. Cuida cómo te comportas, lo que emites y como tratas a los demás, porque de la misma forma será lo que recibirás.

4. Principio del reconocimiento de la individualidad y la diferencia.

  No hagas a los demás aquello que quieres para ti, pueden tener gustos diferentes.

Cada persona es diferente. Si trabajamos la empatía y la escucha activa, para ponernos en el lugar del otro, actuaremos desde el respeto y la sensibilidad. Seremos más coherentes con lo que quiere o necesita el otro y nuestra ayuda será más efectiva.

5. Principio de la moralidad natural.

  No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti.

Parecido al principio del boomerang. No hacer a los demás aquello que no nos gustaría que nos hicieran es un principio moral básico. Tanto todo lo positivo como todo lo negativo que emitamos, nos vendrá dado de vuelta.

6. Principio de la auto aplicación previa.

  No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo.

Una de las responsabilidades clave de todo adulto es el de cuidarse a sí mismo. Si no tenemos una relación sana con nosotros mismos, es difícil tenerla con los otros. Lo que no te das a ti, no se lo podrás dar a otros. Así que es importante que cuidemos nuestro espacio personal, nuestras emociones, salud, tiempo, etc.

7. Principio de la limpieza racional.

  Tenemos el deber de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y que no nos dejan crecer como personas.

Es importante hacer inventario de las relaciones que tenemos en las diferentes etapas de nuestra vida y examinar cómo nos sentimos con ellas. Preguntarnos si nos aportan lo que queremos, nos favorecen o nos dificultan nuestro desarrollo, nos dan o restan energía, etc.

No somos responsables de lo que sentimos (las emociones no se eligen ni se planifican) pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos.

Lo que importa es cómo se gestionan, lo que se hace con ellas. Escogemos nuestra actitud y nuestra conducta. Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello y quejarnos por no recibirlo, contribuye a la contaminación emocional.

 

Si quieres leer más sobre relaciones, visita este post: Conexión emocional en las relaciones.

¡Gracias por leérme!