Parece que en el mundo occidental actual, estamos empezando a ocuparnos más del desarrollo personal y del autoconocimiento.

Nos hacemos más preguntas acerca de la felicidad, el amor, la paz interior y el equilibrio. Hemos empezado a detectar miedos y reacciones que no nos gusta tener y a preguntarnos, en esas pequeñas crisis, que es lo que queremos realmente para ser felices.

Se venden más libros de desarrollo personal, y existen muchos más autores que hablan sobre este tema. Las películas sobre inteligencia emocional tienen éxito y canciones con mensaje positivo se convierten en números uno.

Poco a poco parece que vamos teniendo curiosidad por encontrar un verdadero significado a la vida.

Hay lecturas que se convierten en guías de vida. Son esas que llegan en el momento perfecto, en el que estás preparad@ para recibir sus enseñanzas. Algunas escritas en esta época y otras hace miles de años. El Bhagavad-Gita es uno de estos textos milenarios. Su contenido es la conversación entre Krisna y su amigo Ayurna. Es considerado como un resumen breve de las doctrinas hinduistas.

Mónica Esgueva en su libro Los 3 pilares de la felicidad, destaca algunas de sus enseñanzas más importantes:

Lograr la estabilidad mental

En el texto se habla de la importancia de la meditación para conseguir una conexión con el verdadero yo. De esta forma somos capaces de conectar con nuestra esencia y con una enorme cantidad de energía que tenemos a nuestra disposición. También habla de desarrollar el elemento sattvic. Un estado de pureza y armonía que transmite serenidad y felicidad. En el que se posee un alto grado de inteligencia emocional y de servicio desinteresado.

El poder de la renuncia

La capacidad de desapego de los resultados que tengan nuestras acciones. Con esto conseguimos deshacernos del ego. Cuando Krisna habla de las renuncias que nos invita a realizar, habla de abandonar los pensamientos, las palabras, las acciones negativas, la desigualdad, los deseos y las obsesiones egoístas que nos encadenan, la falta de disciplina, de honestidad e integridad, la arrogancia y la confusión, y los placeres narcisistas y efímeros que perjudican a otros y a nosotros mismos a largo plazo.

La aceptación de la vulnerabilidad para crecer

El verdadero crecimiento personal llega cuando reconocemos nuestras debilidades y limitaciones, aceptándolas y siendo compasivos y honestos con nosotros mismos.

El enfrentamiento con nuestros miedos para avanzar

El miedo vive y se crea en nuestro interior. De esta forma se proyecta, lo que tenemos dentro, en el mundo exterior. Con nuestros pensamientos lo único que conseguimos es hacerlos crecer, perdiendo así toda objetividad sobre ellos. Somos nosotros, que no nos paramos a observarnos y a conocernos,  los que vamos desinflando nuestra confianza. El momento en el que empezamos a entrar en nuestro mundo interno, ese es el momento en que empieza la tranformación. Los temores están en uno mismo y vencerlos desde dentro es lo que nos engrandece.

La No identificación con lo aparente

Vivimos en un constante cambio. Va cambiando nuestro cuerpo, nuestro entorno, incluso nuestra personalidad. Debemos evitar identificarnos y etiquetarnos a nosotros y a los demás. Con esto solo se consigue crear límites, que frenan los cambios y la evolución que ofrece la vida.

Actuar sin aferrarse al resultado deseado

Dar lo mejor de cada uno en todo lo que hace, sin aferrarse al resultado, ni esperando recompensas que pueden surgir. La idea es actuar con más libertad sin agarrarse a las expectativas. Y así dejar al ego fuera. Hacer las cosas porque disfrutamos haciéndolas en ese momento.

Como dice el Tao: El mundo lo ganan aquellos que sueltan.

 

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