Pasa tu estado de felicidad…¡También a la vida real!

Enlazando el post anterior llamado ¿Por qué esta de moda la positividad? , hablaremos hoy un poco más de esos estados que publicamos en whatsapp, facebook o instagram, donde transmitimos estados emocionales, que pueden corresponder con la realidad de nuestras vidas o no.

Porque no solo se envían mensajes de felicidad, también se juega con el dramatismo o las indirectas.

Aquí es donde se ve reflejada una limitada gestión de las emociones.

No nos han enseñado a hacerlo. Pero es el momento de responsabilizarse de esto y parar el círculo de dramatismo. Trabajar en aquello que sentimos y dejar de propagarlo por las redes.

Hay momentos en los que te encuentras con personas que viven en un continuo “estado de victimismo“.

En casos así, la primera reacción es la de querer ayudar.

Cuando tienes conocimientos sobre inteligencia emocional, has pasado situaciones parecidas en las que has intentado aprender (lo mejor que has podido), conoces técnicas y herramientas para mejorar ese estado e incluso salir de él.

No dudas ni tan solo un minuto en compartir todo ese aprendizaje.

Pero, ¿qué ocurre? Que no queremos salir del círculo.

Nos sentimos cómodos con ese rol de víctima y nuestro ego necesita  sentirse identificado, en este caso, con los problemas y el sufrimiento. Creemos que somos esa historia que no paramos de repetirnos.

No olvidemos que el dolor lo sentimos en un momento puntual, pero el sufrimiento elegimos sentirlo y alargarlo todo lo que queramos. Hace poco leí en un libro de Anthony de Mello un texto que lo describía de esta forma:

“Tenemos a mano la solución del problema de la felicidad. ¿Por qué no la usarnos? No la queremos… 

¡No la queremos! Imagina que yo le diga a alguien: – Mira, voy a darle una fórmula que te va a hacer feliz por el resto de tu vida: disfrutarás cada minuto del resto de tu vida…Imagina que te digo eso a ti…

 Te lo diré: te daré la fórmula.¿Sabes lo que probablemente me responderás?: -¡No me la diga! ¡Basta! No quiero oírlo.La mayoría de la gente no quiere escuchar la fórmula, aunque ni siquiera debe aceptarla por fe…”

¡Y así es! Intentamos ayudar, dar herramientas, en forma de libros, lista de actividades para conseguir nuevos hábitos, ayuda externa para hablar, actividades para aprender a tomar consciencia, conferencias motivadoras,…pero nada.

No queremos salir de ahí y cambiar al estado de felicidad.

Somos nosotros, individualmente, los que tenemos que mantener una conversación interna y decidir si queremos afrontar ese estado. Lo dejamos a un lado a veces, parcheando sentimientos, emociones y pensamientos.

Debemos decidir si somos coherentes con lo que somos y si realmente queremos ser felices. Sin apegos, sin compromisos, sin dependencia hacia el mundo visible.

Felices desde el mundo interior, el que crea nuestra propia realidad.

Es posible cambiar, si de verdad quieres hacerlo.

Solo consiste en trabajarlo y ser constante en ello.

Lee libros relacionados, rodéate de gente que aporte y que no reste, haz actividades que te hagan sentirte bien,  escucha música que te recargue, cuida tu alimentación y no te olvides de hacer algo de ejercicio.

Si cambias tus hábitos, conseguirás mejorar tu estado, tener otra perspectiva de tu vida, tener estabilidad emocional.

Descubrirás una parte de ti y del mundo con la que te sentirás a gusto.

Probablemente eliminarás de la lista de hábitos diarios el exponer tus estados de ánimo, o al menos  parte de tu vida.

Cree en tí y cambia tu realidad. No es tan difícil dar el primer paso y seguir ese camino.

Vive la vida. No hace falta exponérsela al mundo.

No todo lo que puede ser contado cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado. – Albert Einstein.