Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera…

Cosechamos lo que sembramos.

Y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es también alegría y éxito.

Una de las leyes más importantes que rige el Universo es la Ley de Causa y Efecto, también conocida como «karma».

Lo que explica esta ley es que; toda acción generada produce una energía que vuelve a nosotros de igual manera. 

Creo que no nos damos cuenta del poder que tenemos. Estamos en el campo de las todas las posibilidades y tenemos infinitas opciones que podemos elegir para actuar. Es cierto que en muchas ocasiones las decisiones las tomamos desde el inconsciente, tomando a veces una opción poco favorable para el mundo y por tanto, también para nosotros. La idea es que cada vez seamos más conscientes de las acciones y decisiones que vamos escogiendo.

Aunque nos cueste reconocerlo, lo que ocurre ahora mismo en nuestras vidas, es el resultado de decisiones del pasado.

Deepak Chopra en su libro «Las 7 leyes espirituales del éxito» nos explica que:

Si yo insultara a alguien, lo más seguro es que esa persona optara por ofenderse. Si yo le hiciera un cumplido,lo más probable es que optara por sentirse complacida o halagada. Pero pensemos en esto: siempre hay una opción. Yo podría insultarla, y esa persona podría optar por no ofenderse. Yo podría hacerle un cumplido, y ella podría optar por no permitir que mi elogio la afectara.
En otras palabras, la mayoría de nosotros – aunque escogedores de opciones infinitas – nos hemos convertido en haces de reflejos condicionados, los cuales son constantemente provocados por las personas y las circunstancias, en forma de comportamientos predecibles.

Estamos tan acostumbrados a reaccionar ante tantos estímulos diferentes, que nos resulta difícil ver otras opciones y tomar acción. Por eso es tan importante observarse, conocerse y escucharse.

No puedes corregir los errores porque nunca entenderás la causa y estarás demasiado ocupado esquivando el efecto. – Henry Rollins.

La próxima vez que te veas en un comportamiento reactivo, obsérvate y busca otras opciones de acción posibles. Quizás al principio te parezca difícil, pero comenzarás a tener más control sobre ti mismo, y los resultados serán muy beneficiosos.

El hecho de pararte y observar el comportamiento te dará mucho poder.

Pregúntate:

  1. ¿Qué consecuencias tiene escoger este camino?
  2. ¿Traerá esta decisión felicidad a mí y a quienes me rodean?

Estas dos preguntas te traerá claridad en el momento de tomar acción.

La acción correcta espontánea es la acción apropiada que se toma en el momento oportuno. Es la respuesta correcta a cada situación, en el momento en que se presenta. Es la acción que nos nutre, a nosotros y a todas las demás personas a quienes ella afecta. – Deepack Chopra

Tenemos una herramienta maravillosa para saber si la opción elegida es la correcta o no. ¿Sabes cuál es? El cuerpo. Las sensaciones que nos puede dar el cuerpo como señal son dos: el bienestar o el malestar. Pero cuidado con el ego. Porque intentará justificar con la mente la opción, sobre si ve que le afecta a él.

Pregúntate: ¿Qué ocurre si opto por esto? Entonces, escucha a tu cuerpo e identifica cómo te sientes con esa decisión. Si te sientes bien, es la opción correcta, si te sientes mal, no lo es. Fácil ¿no?

Algunas personas sienten el mensaje de bienestar o malestar en la zona del plexo solar, pero la mayor parte de la gente lo siente en el área del corazón.

Prestemos conscientemente atención al corazón y preguntémosle qué debemos hacer. Después esperemos la respuesta – una respuesta física en forma de sensación. Podrá estar en el nivel más sutil de sensación, pero estará ahí, en nuestro cuerpo. – Deepack Chopra

Sólo el corazón sabe la respuesta correcta.

Su capacidad de computación es mucho más exacta y mucho más precisa
que la de cualquier cosa que se encuentre dentro de los límites del pensamiento racional.

Podemos crear todo lo que queramos con la ley de la causa y efecto. Es importante entender que todo nuestro mundo presente es un reflejo de nuestras decisiones y comportamientos del pasado.

Si aprendemos a tomar decisiones desde la consciencia, conseguiremos crear un mundo mejor para nosotros mismos y en consecuencia, para los demás.

Todo es causa y efecto. Si no te mueves, nada se moverá contigo, y nada se moverá hacia ti.- Michael J. Fox.

No te enfades con el momento presente, si no te gusta lo que ves, cambia tu percepción y pregúntate:

¿Para qué me está sucediendo esto? ¿Qué tengo que aprender? ¿Cuál es el mensaje que el universo trata de comunicarme?

La vida, sólo te devuelve una copia de aquello que has emitido previamente. – Sergio Fernández

En el libro Vivir con Abundancia de Sergio Fernández  hay un ejemplo muy bueno para entender la ley de la causa y efecto.

Imagínate que vas a la montaña y en medio de un acantilado gritas «hola». Lo que esperas que el eco te responda es un «hola». Si su respuesta fuera un «adiós» desafiaría a las propias leyes de la naturaleza. Esto es lo mismo. Lo que emitimos en nuestra vida tiene un eco, que es la respuesta que nos da el mundo que vemos. Si no te gusta, cambia aquello que emites, para que el eco cambie.

En muchas ocasiones se hace difícil encontrar las causas de algunos resultados de la vida. Quizás porque son pensamientos, acciones que vienen del inconsciente.

Es importante que comprendas que habitamos un mundo de causas y efectos.

Tu estado económico es un resultado, tu felicidad es un resultado, tu salud es un resultado, las relaciones que tienes son un resultado. – Sergio Fernández

¿Qué solemos hacer? Intentamos actuar en el efecto y no en la causa.  Por ejemplo, si te duele la cabeza te tomas una pastilla (efecto) en vez de ir a la causa (¿qué hace que me duela la cabeza? estrés, algún tipo de alimento, mala postura, etc.)

Quita la causa, y el efecto cesa.- Miguel de Cervantes.

¿Cómo puedo actuar a favor de la ley de causa y efecto?

  1. Observa las decisiones que tomes en cada momento. De esa forma las estás trayendo a tu consciencia y elegirás de forma más sabia.
  2. Pregúntate ¿Cuáles son las consecuencias de tu elección? ¿Traerá felicidad a mí y al mundo?
  3. Observa que es lo que sientes. Busca un sitio en silencia y escucha tus emociones. Tu intuición te dirá que debes hacer.

 

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