Cambia el estado de tu mente con el diálogo interior

En otro post hemos hablado de la importancia del diálogo interno.

Hoy vamos a hablar del significado que tiene también tu diálogo externo y el poder que le da la mente.

Cómo te expresas, cómo te muestras, cómo te mueves, son acciones que te están describiendo cada día. Es cierto que hay momentos en los que actuamos de forma diferente a lo que solemos hacer.

Suelen ser casos extremos en los que las situaciones nos superan. Puede ser el caso de los enfados, momentos de desesperación o exagerada tristeza. Eso es algo que podemos controlar si tenemos un diálogo interno sano y positivo.

Deja de alimentar ese repetitivo mensaje de Yo no puedo, es muy difícil para mi, nunca podré conseguirlo, etc. Si solo cambiáramos la forma en la que nos hablamos, podríamos conseguir muchas más cosas de las que nos permitimos y estaríamos más satisfechos con nuestras vidas.

No se si conoces la ley del espejo. Ella nos dice que:

Todo lo que está ocurriendo en nuestra vida externa es un reflejo de nuestra vida interior.

Así se explica que las palabras que utilizas o cómo tratas a los demás, es un reflejo de como te hablas o te tratas a ti mismo.

Por ejemplo, alguien que es muy exigente con los demás en determinadas áreas, como el trabajo, la casa o las relaciones, no se permite a si misma fallar o cometer un mínimo error. Su nivel de exigencia consigo mismo es probablemente más alto que el que le pide a los demás.

Cuando alguien critica de forma exagerada algún comportamiento, es porque probablemente no se lo permite a si mismo.

¿Qué palabras utilizas contigo o con tu entorno?

La mente no entiende la negación.

Por tanto,el hecho de crear en tu mente una imagen que NO quieres, digamos que es más trabajo que crear lo que si quieres.

Los pasos serían: crear la imagen de lo que no quiero, luego tacharlo como que no quiero eso, y luego intento enfocarme en otra cosa que no sea esa imagen. Así que al final le estoy dando más fuerza y peso a la imagen de lo que no quiero (probablemente atrayendo algo de eso) y sin saber aún qué es lo que quiero.

¿Qué podemos hacer entonces?

Cambiar la forma de pensar. Crea la imagen de lo que sí quieres. Y hazlo empezando con el diálogo que utilizas.

Por ejemplo: No quiero fracasar a nivel profesional. 

La nueva forma de plantear esta idea sería: Quiero tener éxito a nivel profesional.

Este es un solo ejemplo que puedes utilizar para cualquier cosa. Para el tema de encontrar pareja, por ejemplo:

Antiguo diálogo: No quiero quedarme solo.

Nuevo diálogo: Quiero encontrar una pareja con la que tenga hobbies en común.

Entrenando este tipo de habilidad podremos estar en un estado de equilibrio en el que las cosas nos afectarán pero no derrumbarán todo nuestro mundo.

Todo No tiene detrás un Sí.

Cada vez que le decimos No a algo, estamos diciéndolo sí a otra cosa. Quizás hayas vivido situaciones en las que tus amigos o tu familia te propone quedar, salir a tomar algo, etc. Ese día no tienes ganas y dices que no. Puede que lo que más pese sea ese no y el descartar ese plan. Pero por otro lado te estás diciendo ti a sí. A lo que realmente te apetece, que puede ser simplemente quedarte en casa, descansar, estar contigo, etc.

Te propongo que empieces cambiando tu propio diálogo de la siguiente manera.

  1. Coge un bolígrafo y papel y escribe aquellas frases que sueles repetirte a menudo acerca de lo que no quieres.

2. Deja espacio y debajo de cada una de ellas escribe la frase de manera positiva con lo que sí quieres.

3. Cuando acabes, escribe todas las frases positivas en una hoja y ponlas en un sitio que veas a menudo. Así te irás entrenando para cuando aparezca en tu cabeza el no, y podrás detectarlo.

¿Te animas a cambiar tu vida?

 

Si te interesa este tema échale un vistazo a estos post:

4 consejos para cuidar tu diálogo interno.

El poder de las palabras.

 

 

 

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