Muchos de nosotros hemos tenido épocas en las que hemos sido más disciplinados, organizados u ordenados. A veces nos encontramos en situaciones con las que rompemos rutinas, hábitos saludables, incluso perdemos la motivación.

¿Quieres conocer algunos de los enemigos de la disciplina?

  • Principales enemigos

Es importante reconocer los enemigos de la disciplina, para detectarlos cuando aparezcan y ponerles freno.

Déjalos de lado, no les des demasiado valor y ponte en acción.

Aquí tienes la lista de algunos, que seguro que conoces:

  • Procrastinación. Elimina el hábito de dejar las cosas para «más adelante». Organiza tu tiempo, y si alguna actividad de las que tienes en la agenda (de esas que son importantes y disfrazamos de «no urgentes»), te suponen esfuerzo solo de pensarlo…¡Quítatela cuanto antes! Hazla en cuanto te pongas en acción por la mañana. Así acabarás con esa tarea tediosa y te sentirás satisfech@ de haberla hecho.

 

  • Baja Autoestima. El diálogo interior que tenemos es importante. En ocasiones nos cuesta ser disciplinad@s porque creemos que no vamos a conseguir nuestro objetivo, no estamos preparad@s, otr@s lo harán mejor, etc. Confía en ti. Tener una rutina y cumplir objetivos suben el autoestima, aumenta tu confianza y comienzas a cambiar creencias que te limitan.

 

  • Impaciencia. No ver resultados rápidos muchas veces nos hacen desistir de nuestro objetivo o meta. Todo lleva su tiempo. Y la disciplina también hay que trabajarla, para que se convierta en parte de nuestra forma de ser. Si creamos un buen plan de acción, y tienes disciplina, puedes conseguir lo que desees.

 

  • Pereza. Muchas veces dejamos cosas por hacer, precisamente por eso, la pereza. Generalmente si hay pereza, es que no hay motivación, ni disciplina. Es recomendable buscar un objetivo que te anime a actuar, en el que creas, y en el que confíes conseguir.

 

  • Miedo. El miedo es paralizador. Si tenemos miedo, nos bloqueamos. No actuamos, no vemos más allá de lo que estamos sintiendo. Evita que pasemos a la acción.

 

  • Excusas. Si queremos, podemos ser los reyes de las excusas. Creo que es de las actitudes más fáciles que podemos tomar. De esa forma, «la culpa» es de otros, y la responsabilidad de tu vida, la dejas en manos de otras personas. Deja las excusas de lado. Sé responsable de tu vida, de lo que proyectas, de tu rutina, de tus acciones. Las excusas no sirven para nada, solo para dejarte en la zona de confort, haciendo…nada.

Si no consigues lo que deseas no es por culpa de los obstáculos, sino por falta de compromiso. – Raimon Samsó

En el libro El Poder de la Disciplina, Raimon Samsó nos da ideas clave para convertirte en una persona disciplinada.  Aquí te dejo algunas ideas:

  1. La autodisciplina es un músculo que se fortalece al usarlo. Cuando eres disciplinado en un área de tu vida, es más sencillo serlo también en otras áreas porque reconoces sus beneficios.
  2. Aplicarte en tareas diarias, sencillas y cotidianas, es la clave para emprender metas complejas. Como haces una cosa, cualquiera, haces todo en la vida.
  3. Cada excusa que puedas inventar, tiene un antídoto que la anula, aplícatelo en dosis generosas. Al final, descubrirás que todo problema es una falta de amor.

La disciplina es el puente que une tus metas con su respectivo logro. – Jim Rohn

Puede parecer que una vida con hábitos y rutinas diarias puede ser aburrida. Pero cuando añades a tu vida esos hábitos potenciadores que te catapultarán hacia una vida plena y exitosa, lo único que sentirás es motivación y satisfacción por llevarlos a cabo.

Cuando eres disciplinado te estás demostrando que tienes amor propio.

Las personas que se detestan (y no lo saben) se niegan sus sueños al renunciar a la disciplina.

Comienza con pequeñas acciones en tu día.
  • Elige una hora (temprano) para levantarte todas las mañanas.
  • Prepara tu agenda la noche anterior, al igual que la ropa que te vas a poner al día siguiente.
  • Consigue que la hora a la que te levantes te permita tener tiempo para ti, para empezar el día de forma tranquila.
  • Haz un poco de ejercicio cada día.
  • Ten un horario para irte a dormir.
  • Come más sano.
  • Bebe 2 litros de agua al día.

Estos son algunos ejemplos que puedes ir incorporando a tu nuevo «yo», más disciplinado.

Disfruta del camino, utiliza la rutina que más te ayude. Conviértete en una persona más disciplinada.

 

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