Una llamada a la empatía

Creo que uno de los valores esenciales que debería tener todo ser humano es el de la empatía.

¿Te has preguntado si tienes empatía?. Se que hay personas que no están acostumbradas a ponerse en el lugar del otro. Se que si nunca te lo has planteado, probablemente es algo que te costaría mucho hacer. Pero no por el hecho de tener más o menos capacidad de sentir lo que siente el otro. Sino por lo cómodo que supone no hacerlo y mantenerte en tu pequeño lugar en el mundo. En ese en el que las historias que te has contado se convierten en la única verdad que percibes. 

Sería buena idea proponerse de vez en cuando cambiar la visión de lo que estás viviendo e  intentar observar las condiciones en las que está el otro. Lo que está percibiendo. Lo que puede estar sintiendo desde el otro lado. Creo que más que perjudicial, es beneficioso.

Nos hace bajar a tierra, salir de nosotros mismos por unos minutos y percibir el mundo desde otro lado. Con otra personalidad, creencias y  valores. Nos ayuda a entender, comprender, aceptar, incluso estar en paz con nosotros mismos. Te das cuenta de que hay infinitas formas de percibir una misma situación. Que es un gasto innecesario de energía el juzgar.

¿Quién sabe si en la misma situación que el otro, haríamos lo mismo?

La otra vertiente es el de las personas demasiado empáticas. Una característica que explota mucho el ego. Así se confunde, lo que era una cualidad, en un estado de víctima en el que se sufre casi o tanto más que el propio protagonista de la historia.

Generalmente suelen tener ese grado de ego-empatía más con las desgracias que con las alegrías, de ahí que la persona esté controlada en ese momento por su parte más egoica. Puede ser que pase a un estado de salvador para poner solución de forma exagerada a la vida del otro y tomar su papel en el mundo o simplemente para mantenerse en el estado de víctima. Las dos formas, son estados del ego en el que pierdes contacto contigo mismo.

He tenido momentos en los que creía que la empatía era algo más negativo, que positivo, pero quizás porque me involucraba demasiado en los problemas de los demás. Con el tiempo (y los aprendizajes), vas tomando consciencia de que así no ayudas a nadie. Ser empático es bueno porque te conectas con el otro en esencia, pero mantienes la tuya.Te conviertes en la parte racional, calmada y tranquila de la situación, la que busca solución y da consuelo en los momentos precisos, comprendiendo, escuchando, sin juzgar. Sin dejarte arrastrar por el drama, la negatividad o la toxicidad del momento.

Si eres empático, es más probable que lo sean contigo.

Te invito a que pruebes a trabajar este valor, con el que saldrás ganando tranquilidad y paz interior.

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