Hay etapas en nuestra vida en la que nos sentimos un poco perdidos. Quizás desilusionados y sin motivación. En busca de algo que cambie todo, pero sin saber el qué.

En nuestro interior, sentimos que no estamos siendo coherentes con lo que queremos para nosotros.

Estamos en un trabajo que no nos gusta, pasamos poco tiempo con nuestros seres queridos, estamos demasiado cansados para dedicarle algunas tardes a nuestros hobbies, compartimos momentos con personas tóxicas, tenemos parejas que hablan de amor, pero están llenas de ego…No era lo que teníamos planeado.

Vive con integridad y pasión. No te limites a conductas repetitivas del pasado o condicionamientos externos. Sé consciente de tus valores. Sigue el rumbo del corazón. – Mónica Fusté.

¿Qué hace que nos encontremos en este desfase entre lo que queremos y cómo estamos viviendo?

Probablemente, a parte de las creencias que podamos tener sobre lo que nos merecemos, sobre qué es lo correcto o seguir lo establecido, el apego, el miedo, etc. Existe un factor importante, que es el de vivir en sintonía con nuestros valores.

Cada uno tiene su propia lista de valores primarios. Y cada uno tiene su propia definición de cada valor.

Los valores se relacionan con nuestra identidad, y nos importan realmente; son los principios fundamentales según los que vivimos. Actuar en contra de nuestros valores nos hace incongruentes.- John Grinder

Por ejemplo, tener éxito, para una persona puede ser, tener un puesto de directivo en una gran empresa y tener grandes ingresos, mientras que para otro el éxito puede significar tener ingresos suficientes para vivir la vida que desea y tener tiempo para los suyos. Es lo mismo que la felicidad.

Hay tantos significados de felicidad como personas en el mundo.

En coaching existen ejercicios para descubrir cuáles son esos valores. Depende del momento en el que estés, tendrán prioridad unos u otros. Lo recomendable es revisarlos cada seis meses. ¡No olvides que son siempre en positivo!

Una forma de descubrirlos es la siguiente:

1. Busca una lista de valores para guiarte.

Empieza escogiendo algunos, hasta que vayas profundizando más y analices aquellos con los que te gustaría vivir en tu vida y con tu entorno. Otra opción sería imaginarte experiencias positivas y analizar cómo te sentías, que te aportaron, así como en los momentos duros, qué aprendiste. (Elige de 5 a 10 valores)

2. El siguiente paso sería jerarquizarlos.

Vete comparando de uno en uno cuáles tienen una mayor prioridad en ti, en cómo quieres aplicarlo en tu vida, y en tu entorno. Recuerda que quieres vivir en coherencia con estos valores. De hecho si no lo haces, lo más probable es que no te sientas en paz.

3. Cuando hayas terminado, crea tu lista final y colócala en algún sitio visible.

Tu escritorio, agenda, hazla en forma de marcador de libros,…lo que se te ocurra, pero intenta que esté visible.

4. La idea es que tengas estos valores presente, para que en el día a día actúes acorde a ellos.

Son de gran ayuda para tomar decisiones difíciles. Cuando te paras y decides por ejemplo, priorizar tu tranquilidad a quedar bien con los demás o al apego, lo que estás haciendo es apostar por ti y por tu bienestar. Se honest@ contigo mism@ a la hora de decidir, y sobre todo hazlo desde un estado de amor y no de miedo.

El respeto por nosotros mismos y por nuestros valores debe anteponerse a cualquier temor o deseo de agradar. – Walter Riso

En una etapa de mi vida, incluso utilicé esta técnica para valorar la calidad de algunas relaciones, de la siguiente manera:

+ Puse en una lista algunas de las cosas que para mí son importantes en una relación (sea el tipo de relación que sea).

Entre ellas estaba, la confianza, el hablar de cualquier cosa, la buena energía, el que me escuchara, el apoyo, aprendizaje, las risas, la simplicidad de la relación, etc. No hace falta que diga que me topé con algunas relaciones que me daban muy poco de lo que yo consideraba importante.

+ Además, en este ejercicio lo que hice fue evaluar, no con números, sino con símbolos, cada área: positivo (+), negativo (-) y neutro (~).

Aparecieron algunas con muy pocos positivos…así que me di cuenta que eran relaciones que no me aportaban demasiadas cosas buenas en ese momento, y en consecuencia, tomé algunas decisiones coherentes.

Espero que les sirva, y que lo pongan en práctica.

No esperen a utilizarlo para ponerse en sintonía con lo que quieren de verdad. ¡Les facilitará mucho la tarea de tomar decisiones! ¿Te atreves a probarlo?


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