Creo que la prioridad de muchos en este último año ha sido, la paz mental. Así que podríamos poner un texto así en nuestra agenda como objetivo anual (y de vida):

Objetivo: paz interior

El Universo sabe más que nosotros, y las cosas ocurren como tienen que ocurrir porque a veces aunque hayamos tenido oportunidades de aprender, no lo hemos hecho. Por eso, después de lo vivido este último año, muchos hemos llegado a la conclusión que el estado mejor ,es el estado de paz.

Para ayudarte a mantener ese estado de paz la mayor parte del tiempo cada día, he seleccionado algunas ideas de un maestro de la espiritualidad, el dr. Wayne Dyer.

Wayne Dyer en su libro El Poder de la intención nos da diez pasos claves para crear una vida tranquila, libre de estrés.

  1. Recuerda que tu estado natural es la alegría.

Aunque a veces se te olvida, eres producto del amor y la alegría. Nos hemos creído que lo normal es estar en un estado de baja energía, preocupados, estresados, tristes o deprimidos. Esto sólo es una creación del ego. Cuando te sientas así, repite para ti: Procedo de la paz y la alegría.

Hace poco descubrí un método que me devuelve a mi estado del Ser. Cuando me siento con miedo, nerviosismo, preocupación, me digo a mí misma, yo no soy esto, yo soy paz. Lo llevo utilizando hace poco tiempo, y me funciona, así que te invito a probarlo a ti también.

También llevo muchos años escuchando frases o expresiones que creía entender, pero que no había interiorizado. Una de ellas, que empiezo a entender ahora, es una que tiene distintas variaciones. Es algo así como que todo lo bueno llegará cuando seas feliz, y no como creemos, que seremos felices cuando tengamos todo lo que queremos. Otra variación sería, sé feliz y agradecido y el éxito vendrá y no lo contrario, es decir, que agradecerás y serás feliz cuando consigas todo lo que quieras.

El truco es ponerte en estado de agradecimiento y paz mental, y cosas buenas ocurrirán.

2. Son tus pensamientos, no el mundo, lo que te produce estrés.

Está claro que lo que vemos y sentimos viene de nuestra mente. Es ella el proyector que nos enseña lo que vemos en la pantalla de la vida (maravillosa expresión de María José Cabanillas). Los pensamientos crean nuestro mundo, nuestra percepción de lo que significa mundo. Por tanto, puedes ver un mundo estresante, tranquilo, triste, alegre, bueno, malo, o como desees. ¡Tú eliges!

3. Puedes cambiar tus pensamientos de estrés en cualquier momento y eliminar la ansiedad durante los momentos siguientes o incluso durante horas y días enteros.

O diciéndolo de otra forma, ¡Suelta!   Sólo tú tienes la decisión de cambiar tus pensamientos. Y una técnica infalible es la de soltar. Eso sí, estamos tan acostumbrados a las expectativas y a tener el control de las cosas que al principio quizás nos cueste un poco. Pero cuando consigues hacerlo aunque sea unos segundos, la sensación que tendrás será de paz absoluta.

Porque como dice Wayne Dyer: No puedes estar conectado a tu Fuente y estresado al mismo tiempo: son dos cosas que se excluyen mutuamente.

4. Controla tus pensamientos de estrés comprobando tu estado emocional en el mismo momento en el que surjan.

La infalible herramienta de parar el flujo de pensamientos de la que habla Eckhart Tolle en el Poder del Ahora.

Sé el observador de tu mente. Pregúntate cómo te sientes en este momento y si es eso lo que quieres. Ya sabes que hay herramientas para hacer eso como conectarte con tu respiración en ese momento, respirar profundamente, llevar tu mente al momento presente sintiendo tus pies, observando el entorno sin juzgar, preguntarte qué sonidos escuchas a tu alrededor o hacer ho’oponopono.

5. Decide conscientemente seleccionar un pensamiento que active los sentimientos de bienestar.

Elige un pensamiento que te haga sentir bien. Analiza que estás pensando y pregúntate si te hace sentir bien o no, si la respuesta es no, pasa a otro. Y así hasta que encuentres uno que te de paz.

6. Dedica tiempo a observar a los niños pequeños y promete emular su alegría.

No has venido a este mundo para sufrir sentir ansiedad y miedo, ni para estar estresado o deprimido.

No sé por qué tenemos la extraña sensación de no sentirnos merecedores, de sentirnos culpables, castigarnos o hacernos autosabotaje por casi cualquier cosa que hacemos «erróneamente».

Cuando observas a los niños pequeños te das cuenta que su máxima es estar bien, reírse, estar alegres, y estar presentes. Son exploradores, buscan jugar, y hacer de cualquier cosa un juego.

Se enfadan 2 segundos con otro niño por un juguete y al rato están jugando juntos otra vez. Se puede decir que cualquier cosa les hace felices y reír. Están conectados a la Fuente, se sienten en armonía, en paz con ellos mismos y con el mundo. Son felices sólo por ser, por existir.

7. Recuerda «la regla número seis»

Abandona las exigencias del ego. Te separa de la fuente.

Cuando puedas elegir entre tener razón o ser generoso, decídete por ser generoso y olvídate del ego y sus prioridades.

8. Acepta la guía de tu Fuente de la intención.

Otra vez se te invita a soltar y a dejar que la Fuente, la Divinidad, el Universo o como quieras llamarlo te guíe.

9. Practica el silencio y la meditación

Nada alivia tanto el estrés, la depresión, la ansiedad y todas las emociones de baja energía como el silencio y la meditación.

El silencio da mucha paz. Hay gente que tiene miedo a estar en silencio, pero supongo que también es porque no quieren escuchar el ruido de su cabeza. Puede ser complicado, pero empezar a escuchar ese ruido hace que se vaya aclarando y poniéndose en orden.

Si puedes, practica la meditación, sea caminando en silencio por la naturaleza o sentándote en posición del loto. Descubrirás rápidamente los beneficios que aporta a tu paz mental y a tu vida en general.

10. Mantente en un estado de gratitud, reverencia y respeto

Olvídate del papel de víctima que lo único que hace es restarte energía y paralizarte.

Valora lo que eres y lo que tienes, agradece (aunque te cueste ver cosas buenas al principio). Puedes empezar con cosas pequeñas del día a día, ese café que te tomas por la mañana, los rayos del sol en tu piel, el poder caminar, el olor a pan recién hecho, etc. Busca cada día algo que agradecer y poco a poco lo tendrás como un hábito que hará mucho bien a tu vida.

No te sientes bien porque el mundo vaya bien, sino que tu mundo va bien porque tú te sientes bien. – Wayne Dyer

 

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