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¿Has experimentado el estado no-mente?

Hoy me atrevo a escribir un post un poco más personal, con cosas que se me pasan por la cabeza, reflexiones, pensamientos y sensaciones.

Siento que estamos en un momento de despertar, en el que quizás, de forma natural, te hayas interesado mucho más que antes en algunos temas de desarrollo personal, espirituales o incluso místicos.

Está claro que se están moviendo muchas cosas a nivel energético, y hay una conexión mucho más accesible y profunda con el Ser, con el Universo. Está en tu mano decidir escuchar esta llamada, y darle permiso a tu Divinidad para que se cree esa alianza y que actúe a través de ti.

En los últimos meses he pasado por diferentes estados (quizás te haya ocurrido lo mismo). He pasado de la incertidumbre, el enfado, la frustración, la tristeza, la culpa, el miedo y la impotencia a otras emociones  como la aceptación, el desapego, la rendición, la presencia.

Es cierto que todavía no me mantengo en esos estados de paz y presencia todo el tiempo, tengo días en los que el ego viene y me visita contándome historias de guión de telenovelas y películas de ficción,…Pero he aprendido a acceder al estado de presencia.

He tenido la suerte de vivir algunas experiencias que me enseñaron de forma práctica y muy efectiva el estado no-mente.

(A los que lean esto, les recomiendo muy mucho, hacer el Camino de Santiago, quizás algún día cuente la magia que sentí allí).

Después de esta maravillosa vivencia donde la mayor parte del día estaba en ese estado no-mente, me lo traje a mi vida diaria todo lo que he podido. También intento enriquecer este concepto leyendo algunos libros, escuchando conferencias y haciendo cursos que potencian el hecho de vivir en este enriquecedor estado.

La primera vez que escuché algo sobre esto, fue de la mano de Eckhart Tolle y su salvador libro, El Poder del Ahora.  Hablaba de ese estado de presencia, de estar en la no-mente, donde no existe pasado ni futuro, solo el momento presente, solo tú, sin maletas y cargas emocionales. Claramente, no entendía nada, pero intenté practicarlo cada día y comenzar a entrenar mi mente para estar presente aunque fuera por cortos periodos de tiempo.

Ahora, después de tantos años de encontrarme con ese milagro de libro, entiendo de verdad el concepto, y más que entenderlo con la mente, lo siento, lo experimento.

Es un estado de paz, de aceptación, de no juicio, y de perdón absoluto hacia ti y hacia el mundo.

Entendí también otro concepto, en el que he estado reflexionando estos días. El de morir para Ser Yo (Hay un libro de Anita Moorjarni con este título).

Puede que hayas vivido alguna etapa de tu vida en la que te rindes, porque sientes que ya no puedes hacer más, en la que sueltas y sientes que no sabes nada. No sabes qué camino tomar, qué hacer o dejar de hacer. Sueltas de verdad todo el control.

Puede que sea solo un instante, unos minutos o un poco más de tiempo. Pero ese instante te libera.

Te rindes y dejas que el Universo se encargue y haga su parte de trabajo para ayudarte y guiarte.

Mueres un poco, porque entiendes que la persona que eras ya no puede con esta situación de vida, y decides tomar acción, cambiar, buscas nuevas cosas que hacer, nuevos hábitos que implementar en tu día, experiencias, soledad, conocerte, etc.

Y así muere esa parte de ti que ya no es funcional.

Creencias, patrones mentales, hábitos, actitudes, etc. Y renaces, con un mundo infinito de posibilidades de ser quien quieras ser, de convertirte en la persona que quieras, de vivir desde el amor, de olvidar las expectativas, los juicios, donde aprendes a aceptarte, perdonarte y comienzas a sanar.

No tengas miedo a este proceso. Suelta el apego a tu antiguo yo, ese que te hace daño, y que te limita. Conócete y experimenta sin juicio, sin expectativas. Escucha lo que sientes, que sea tu intuición la que te guíe y deja de lado el miedo del ego.

Estos días leyendo el libro Los secretos de la mente milagrosa de Mónica Fusté, encontré una nueva definición del miedo que me conquistó:

El miedo es el resultado de una construcción mental, igual que la que te has creado de ti misma. Cuando te atreves a respirarlo, se convierte en entusiasmo. […]

Cada vez que te desafías a hacer algo que te da miedo, en tu interior puedes sentir la excitación que se genera ante el descubrimiento de lo nuevo.

Termino ya deseándote un estado de no-mente, presencia, paz para todos los días de tu vida. No tengas miedo a cambiar, a conectar con tu esencia, conócete, sorpréndete y brilla.

Si quieres material para ayudarte a conseguir ese estado no-mente, te recomiendo los siguientes libros:

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