¿Eres de los que disfruta de la vida? ¿Le ves algo bueno a cada día? ¿O quizás te sientes más identificado con un estado de apatía y desgana general?

Puede que sientas que necesitas que algo del exterior te motive o que salga exactamente como tú quieres, para estar bien.

Hemos hablado en otras publicaciones acerca de la percepción y la interpretación que hace cada uno del mundo. Es importante forjarse una personalidad con algunas características importantes para no caer en falsas realidades en las que nos creemos que somos víctimas del mundo que estamos viviendo en ese momento.

Si ponemos en un mismo lugar a mil personas, viviendo una misma experiencia, cada una tendrá una percepción diferente del momento y de lo vivido. Hay infinitas interpretaciones de todo lo que ocurra, de todo lo que vemos. Por un lado verás algunas personas que decidirán tomar una actitud con toques de negatividad, queja y hastío. Por otro lado estarán las que vivan la experiencia desde el aprendizaje, el disfrute y la alegría.

Como observador de los diferentes tipos de visión, ahora te toca elegir de qué forma quieres ver.

Cada persona vive en su propio universo. Nadie puede percibir el mundo exactamente como tú. – Mónica Fusté

Si te apetece, cuando estés en grupo, observa cómo se toma cada uno la experiencia de comer en tal o cual restaurante, que haga frío o calor, que haya mucho ruido o no. Es divertido utilizar ese rol y simplemente observar.

Quizás haya momentos en los que es más difícil “ponerse las gafas del optimismo”. Es normal, viviendo en una sociedad que no deja de etiquetar las cosas como buenas o malas. Y no olvidemos que todos venimos con una historia contada y con unas creencias marcadas.

Rompe con ellas, porque tu pasado no tiene nada que ver con tu presente y seguramente, ahora lo que están haciendo es frenar tu desarrollo.

Los problemas son recuerdos del pasado, viejas programaciones del inconsciente colectivo, repitiéndose en el presente. – Raimon Samsó

Podemos cambiar la manera de ver las cosas. Sé consciente de que todo lo que ves, lleva el significado que tú le has dado. Es así de simple.

Aunque tengas hermanos, y hayan vivido en la misma casa, hayan sido educados por los mismos padres y vivido las mismas experiencias,…cada uno tendrá su percepción del mundo que les rodea y de cada cosa que suceda.

Imagínate entonces cuando hablamos de personas con diferentes historias como los amigos, parejas o compañeros de trabajo.Entender que cada uno viene con un pasado diferente, interpretaciones propias, percepciones adaptadas a lo que ha vivido, etc.

Cada uno hace lo mejor que cree, con lo que tiene.Tener esto presente hace que sea más fácil ser tolerante, compasivo y tener paciencia con el otro.

Te invito a que utilices el papel de observador, sin etiquetar el momento, desde una posición neutra. Elige luego cómo quieres vivir y decide cómo quieres empezar a ver las cosas.

La observación y la percepción son dos cosas separadas; el ojo que observa es más fuerte, el ojo que percibe es más débil. – Miyamoto Musashi


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